Personas como Rihab no se encuentran todos los días. A esta pequeña la hemos conocido siempre en el sufrimiento. Alterna entre días grises, días rosas, días azules… y, a pesar de todo, sigue siendo una auténtica guerrera.
No son simples palabras para adornar un texto: es la realidad de su camino. Conocemos a Rihab desde que era muy pequeña, apenas capaz de caminar, ya cubierta de hematomas causados por su enfermedad, ya recibiendo transfusiones por todas partes. Una realidad que pocos pueden imaginar.
Rihab padece una enfermedad rara que ha requerido un trasplante de médula. Ya se le realizó un primer trasplante hace años. Hoy ha tenido que someterse a uno nuevo, con la inmensa esperanza de que esta vez sea la definitiva y le brinde por fin la curación tan esperada.
Y a pesar de todo esto, Rihab es rica. Rica en bondad, rica en valentía, rica en dignidad. Porque cuando se han atravesado tantas pruebas, cuando se ha llevado tanto dolor, solo se puede ser un ser excepcional, único.
Se dice que Dios pone a prueba a quienes ama… Sí, Rihab es un alma preciosa, forjada por la adversidad, destinada a la fuerza y a la excelencia.
Que Dios te conceda, pequeña guerrera, la curación, el fin de tu enfermedad y una vida hermosa y dulce. Y que tú y tu familia cosechéis por fin todo lo que habéis sembrado con paciencia, valentía y amor.


Tus comentarios
Sé la primera persona en comentar.