Tan pequeña, tan frágil… pero tan fuerte.
Apenas pesaba unos pocos kilos, tenía un cuerpo debilitado y, sin embargo… se aferró a la vida.
Esta pequeña, Rabia, a quien creían demasiado débil, pasó por un trasplante complejo con gran valentía, gracias al amor de una madre que luchó cada día por ella.
Es una victoria, una luz, una prueba de que la esperanza existe, incluso en los cuerpos más pequeños.
No era más que un “bebé grande”… pero cuánta fuerza en ese pequeño corazón.
Gracias a todas las personas que apoyaron esta lucha con sus donaciones y al compartir.
Sigan creyendo en ellos. En ellas. En la vida.
¡Tan pequeña, tan frágil… pero tan fuerte!


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